Postulante a Dr. Luis Fernando Santis Espinosa: “La esclavitud de la Ciencia. El mercado nacional de los recursos naturales y sus privatizaciones”

Escucha el audio aquí:

 

“La esclavitud de la Ciencia. El mercado nacional de los recursos naturales
y sus privatizaciones”

El Sistema Nacional de Investigadores: un chaleco salvavidas que se convirtió
en barco.
Los Chicharos que no te comiste
son un banquete para algunos, dices.
Supervivencia y vivencia
son conceptos que no se pueden igualar.
Calidad y cantidad
No me digas que son lo mismo. [Bad Religion- Quality or Quantity]

El autor inicia su análisis partiendo de una imagen, cuando unas maestras
durante el movimiento magisterial traen consigo una manta que dice:

“EL VALOR DE ELEGIR.
APROBAR no es lo mismo que APRENDER.
El sistema quiere que APRUEBES, yo quiero que APRENDAS!!!”

Las maestras de la CNTE traen una manta que explica muy bien la diferencia
que puede hacer una mala estrategia de “evaluación”. Perfectamente aplicable
a la Ciencia y Tecnología en México donde hace falta aprender tanto por los
que sólo quieren aprobar.

Cuando veo a los profesores de primaria marchando en las calles y diciendo que
las evaluaciones neoliberales no aportarán nada a la calidad de la educación, yo
les creo. Y no es por simpatía ideológica (que la tengo), ni de estrategia de lucha
(a mí también me joden los bloqueos y las marchas), es porque sé que tienen
totalmente la razón.

Desde hace 31 años, en el nivel de universidad y posgrado (maestría y
doctorado) ya existe una evaluación basada en el desempeño. Esta evaluación
lleva el nombre de Sistema Nacional de Investigadores, el infame SNI. Para
hacer una historia larga corta, el SNI nada ha aportado al desempeño de los
científicos y mucho menos al desarrollo tecnológico del país. Ha creado
corrupción, simulación y frena lo que pretendía desarrollar. Lo peor es que ha
colocado a los científicos, en especial a los más jóvenes, en un modo de
supervivencia y anti-creatividad.

Permítame explicarle por qué afirmo lo anterior usando a la historia de
compañera, porque ella, siempre tiene la mejor respuesta.

El Sistema Nacional de Investigadores, una breve historia.
El SNI fue creado en una época difícil para México, el año 1984. La nación se
encontraba en una época de desorden económico épico creado por la
dependencia absoluta del ingreso petrolero y el desvío de ese ingreso a la
corrupción de la élite del Partido Revolucionario Institucional que manejaba al
país con criterios ideológicos, no estadísticos (¡qué poco ha cambiado!).

Ante este escenario, unos pocos -poquísimos hay que decir, menos de cinco,
según ellos mismos- científicos mexicanos profesionales de esos años,
decidieron proteger sus ingresos económicos con un programa de becas
auspiciado por el Gobierno Federal y asegurado contra la inflación al nivelarse
al salario mínimo oficial. La justificación era, que si esos pocos científicos
profesionales veían su calidad de vida disminuir y sus universidades eran tan
débiles económicamente para retenerlos, pues tendrían que migrar a otros países
del mundo a ejercer su importante profesión (¡qué poco ha cambiado!).

En fin, usando sus contactos con la élite política (contados jocosamente por
ellos mismos), lograron crear un sistema de estímulos basado en lo destacado
de la carrera del científico individual y le denominaron el Sistema Nacional de
Investigadores. El SNI posee 5 categorías, la más baja se llama “C” de
candidato, le sigue la 1, 2, 3 y finalmente, el Emérito (única categoría vitalicia).

Aquel que recibiera el nombramiento tendría el derecho a llamarse
pomposamente “Investigador Nacional” y a recibir una beca libre de impuestos
que representaría hasta el 70% de sus ingresos económicos. El monto de la beca
engorda con el nivel, desde 8,000 pesos mensuales (actualmente un poco más)
hasta 60,000 duplicada cada nivel. Los primeros que recibieron el
reconocimiento en máximo nivel, fueron sus propios creadores (of course).
Después, este beneficio se extendió a algunos otros cuantos científicos, 1,300
para ser exactos, la inmensa mayoría de ellos de la UNAM. Hoy, el SNI tiene
una membresía de aproximadamente 25,000 personas, la mayoría sigue siendo
de la UNAM.

Cantidad y calidad, ¿son lo mismo?.

La base fundacional del SNI fue retener en el país a sus cuadros científicos,
otorgándoles dinero. ¿Qué decidieron cuantificar para decidir quién sí y quién
no (“evaluar”, dicen y se confunden)?, principalmente fue el volumen de obra.
La creación del SNI no incluyó calidad de obra, ni región donde se realizó la
obra, ni contexto de la obra, ni creación de infraestructura para hacer obras, ni
influencia de la obra, ni continuidad o utilidad de la obra. Sólo volumen de obra
exigió el SNI, y sólo eso es lo que obtuvo el SNI de sus investigadores… y a
medias.

Como ejemplo: Estoy viendo el currículum de un investigador muy
“productivo” de mi área, un gran “ejemplo”. Tiene 276 artículos en 26 años de
carrera, en el último año publicó 24 artículos, de los cuales, él fue director en
sólo 4 (20 fueron tributo de sus múltiples súbditos), la mitad de su producción
nunca ha sido citada. De toda esta masa monotemática, el Dr. Fulanito no ha
podido obtener ningún conocimiento que se pueda patentar, a pesar de ser un
“tecnólogo”. Muchos números, muchos amigos, poco contenido. Este es el tipo
de investigadores que pidió el SNI, ese es el tipo de investigador que recibe.

A 31 años de la creación del SNI, México sigue siendo un país atrasado en
Ciencia y Tecnología (CyT), atorado en todas las etapas de la Investigación y
el Desarrollo. Los mismos centros de investigación cuyos miembros fueron los
fundadores del SNI (UNAM y Cinvestav), siguen siendo los únicos centros
mediocremente funcionales. Países latinoamericanos como: Brasil, Chile y
Argentina han rebasado a México en todos sus indicadores per cápita de CyT.
Colombia, un país saliendo de una guerra civil atroz, nos alcanzará en los
próximos 3 años.

El SNI sirvió a medias, su función original de retener cuadros científicos. Hoy
en día, mientras el SNI tiene 25,000 miembros, 50,000 mexicanos con posgrado
viven y trabajan en el extranjero; los fundadores dicen que sin el SNI, seríamos
todos. En los hechos, el SNI sólo funciona para engordar a unos cuantos
bolsillos de científicos de la tercera edad. Y no hay perspectiva de cambio.
Desde su fundación, sólo ha habido una reunión general (hace 11 años) para
discutir su vigencia, y aunque la conclusión contundente fue su obsolescencia,
nada se ha hecho para cambiarlo. Los que están dentro del SNI, no quieren
(queremos, dijo el chango) perder la papa, los que están fuera son
desacreditados y nulificados en su opinión. ¡Nadie quiere evaluar al sistema
“evaluador”!

Ciencia y Tecnología mexicana: Un cuerpo débil con metástasis.
El consenso mundial dice que la actividad científica es el único camino para
lograr conocer el funcionamiento del universo y desarrollar tecnología que
impacte positivamente a la sociedad y al medio ambiente. No hay país con
economía sólida y diversificada que no tenga a la vez indicadores de Ciencia y
Tecnología avanzados. Hay tres indicadores esenciales, el porcentaje del
Producto Interno Bruto que se invierte en actividades de CyT, el número de
personas dedicadas a CyT por millón de habitantes y el porcentaje de estas
personas que laboran en una industria o en una universidad.

Dicho de otra forma, el desarrollar CyT es una cuestión de dinero, de músculo
y de enfoque en conocimiento y aplicación.

Primero dinero, porque el averiguar lo que hay más allá de las fronteras del
conocimiento actual requiere de instrumentos, espacios, tiempo y esfuerzo
sostenido por décadas. El dinero es una promesa de intercambio, la CyT
también.

Músculo después, la CyT es una actividad increíblemente intensiva, por cada
historia de éxito hay diez de fracaso, las biografías de los héroes de la CyT en
México están llenas de corroboraciones de lo anterior. Se necesita una masa de
investigadores motivados, relajados y preparados para lograr mover las
fronteras de lo conocido.

Enfoque al final, la universidad mexicana no tiene por qué primariamente
desarrollar aplicaciones, y menos con los presupuestos lastimosos que tiene. Su
deber en este momento es desarrollar profesionistas educados (Eficaces
contables para una multinacional diría una compañera del Caracol V Roberto
Barios, quien expreso la diferencia entre las escuelas zapatistas y las del
sistema).

México tiene un déficit de 300,000 científicos y tecnólogos. La universidad
deberían gozar de un ambiente libre de presiones económicas, tiene la ardua
tarea de buscar a la verdad del universo; la industria no tiene esa gozosa libertad,
quiere resultados y desarrollar tecnología sólida propia a contrarreloj, por eso
la industria y la universidad son tan diferentes pero dependen una de la otra.

No hay necesidad de adivinar mucho, México está por la calle de la amargura
en esta triada de indicadores y así ha estado durante décadas, ni un sólo paso
hacia adelante: Se invierte poquísimo en CyT, apenas 0.5% del PIB. Los países
avanzados invierten de 1.5 hasta 3.5% (ej. Finlandia) de su PIB. Brasil y
Argentina invierten el triple que México y son las nuevas potencias
latinoamericanas de CyT.

Los mexicanos dedicados exclusivamente a CyT son apenas 200 personas por
cada millón de habitantes. En los países de economías diversificadas este valor
oscila entre 3000 (ej. Irlanda) hasta 6,500 (ej. Dinamarca).

Como ejemplo de la falta de compromiso del Estado Mexicano con el desarrollo
basado en el conocimiento, está el programa de Cátedras Conacyt. Al principio
del sexenio se prometió incorporar cada año a 500 investigadores jóvenes a las
universidades, después el número se redujo a la mitad. A este ritmo, para cubrir
el déficit de científicos en México se necesitarán… ¡10 siglos! (asumiendo que
nadie se muera).

Y para terminar de poner clavos en el cajón, las autoridades de CyT mexicanas,
encerradas en su moderno rascacielos de la Avenida Insurgentes, no han leído
claramente la etapa de desarrollo económico y académico de México. Somos
un país con una carencia enorme de infraestructura para la innovación, pero en
la fantasía del burócrata de élite, somos universidades norteamericanas que ya
pueden surtir de patentes a la industria. Totalmente desenfocados, ahora se
obliga a la academia en las universidades mexicanas a desarrollar aplicaciones
inmediatistas en las que les duele el codo invertir a los empresarios; las
empresas mexicanas prácticamente no tienen departamentos de investigación.
De cualquier forma, en un extremo del ridículo, la generación de patentes y
aplicaciones no cuentan en la evaluación del SNI. Fracaso asegurado.

Si aunado a ese desorden estructural de la CyT mexicana, le agregamos un
distorsionador burocratizante de la actividad creativa como el SNI, pues la CyT
en México está destinada al fracaso; con cuerpo débil e invadido por una
metástasis que corrompe su cerebro. Y no lo digo yo. El siguiente es un extracto
del prestigiado informe Batelle 2016 de CyT mundial:

A pesar de su proximidad con las avanzadas estructuras norteamericanas de
investigación, la inversión de México se ha arrastrado por debajo del 0.5% por
ya 20 años. Aunque la economía de México sigue creciendo a un ritmo
razonable, es una de las más grandes del mundo y tiene amplios recursos naturales para desarrollarse, México tiene pocos incentivos políticos para
desarrollar su infraestructura de Investigación y Desarrollo. Aunque provee
soporte productivo a la industria automotriz y de alta tecnología de EUA,
México ha fallado en crear una estructura de Ciencia y Tecnología a su
alrededor y para el futuro. La infraestructura académica y de Ciencia y
Tecnología de México no es la adecuada para sustentar el crecimiento de la
Investigación y el Desarrollo.

Las distorsiones del SNI.
Las distorsiones del SNI a la actividad de CyT son múltiples, algunas son
“menos” graves, pero otras se consideran delitos en la mayor parte de países
avanzados.

Sálvese quien pueda. El SNI es una evaluación de individuos y eso es una
desgracia en una actividad que es esencialmente colectiva. En el extranjero, los
grandes fondos de investigación no se obtienen por los individuos, se obtienen
por los colectivos. Sí hay proyectos individuales, pero incluso esos son
asignados en base al grupo construido para sacarlo adelante. Es decir, lo que se
observa es el comportamiento, infraestructura y productividad del Instituto y
sus Departamentos, sus planes y perspectivas, el camino que han diseñado para
lograr sus metas. Los directores de Instituto son realmente guías
multiexperimentados y visionarios que jalan los esfuerzos de los investigadores
hacia grandes metas multianuales, por ejemplo, un nuevo biocombustible, un
mejor panel solar, una droga anticáncer, una planta más productiva, o incluso,
a la formación de cuadros especializados en áreas de frontera, sin importar la
resolución inmediatista de nada. Aquí en México, cada quien cuida su pellejo,
el director de instituto es alguien que recoge el tributo de sus subalternos sin
ninguna meta más que todos se llenen la cartera (en su nivel correspondiente,
para eso son los niveles) y dejando a un lado las grandes metas de desarrollo.

El carrusel y cosas peores. Con fondos de investigación escasos, con plazos
cortísimos de evaluación, con oportunidades de reingreso limitadas (2 chances),
con obligaciones burocráticas y de docencia excesivas, el investigador
mexicano no puede cumplir lo que pide el SNI. Mañosos como somos, se han
inventado los carruseles (Como el CV del Dr. Fulanito). Consisten en hacerse de un grupo de confianza y simplemente apuntarse mutuamente en los artículos,
hoy por ti, mañana por mí. Incluso, se ha llegado al extremo de pagar dinero por
ser apuntado en un artículo, te cobro $60,000 pesos pues esa autoría a ti te
redituará $400,000 en la beca. En los peores casos, los lobos solitarios echan a
mano el recurso del plagio y la manipulación de datos para colocar productos
de investigación en las revistas o editoriales; algunos casos se han detectado en
México, pero muchos sospechamos que sólo es la punta del basurero. Esto es
horrible, los productos científicos que producen quienes trabajan así son de bajo
impacto, de repeticiones sosas de cosas ya conocidas, son investigaciones que
se mueven en círculos y que nunca llegan a generar conocimiento ni tecnología.
Habrá quien realmente tenga un grupo de investigación honesto, con
complementación perfecta de piezas de rompecabezas, que avanza hacia
adelante. Desafortunadamente, el número de patentes y publicaciones
mexicanas de alto impacto indica que son casi nadie.

El inmediatismo científico. Cuando uno lee las biografías de los grandes
científicos mundiales, el común denominador es la paciencia de construcción.
La investigación es un trabajo de tiempo completo, a veces contemplativo, de
atrevimiento a explorar lo absolutamente desconocido, esto hace que sea
“lento”. Por ejemplo, las investigaciones que llevaron al Dr. Frederick Sanger
a crear las bases de las tecnologías de secuenciación de ADN que hoy gozamos
en la medicina tomaron cerca de 30 años en desarrollarse. Pero el SNI sólo da
2 años a los jóvenes investigadores para “probar” su valía y a los mayorcitos, 4
años (maestría y doctorado). Esto hace que los trabajos de investigación
mexicanos sean minúsculos, simples, de certeza estadística baja (las
repeticiones cuestan dinero que no hay), y por todo esto, casi invisibles. Todos
quieren sacar un artículo científico, de lo que sea, como sea, donde sea, no
importa, lo importarte es cumplir con la urgencia de la evaluación. Desarrollar
una aplicación verdadera, toma décadas de trabajo continuo. En este país nadie
hace cosas relevantes, no porque no sepamos o podamos, es porque si lo
hacemos, nos quitan el SNI, no nos darán más proyectos y tendremos sueldo
bajos. Aún así, hay algunos héroes sueltos por ahí. No es de extrañar entonces
que la inmensa mayoría de tecnología que se usa en México venga de países
con programas de investigación planeados y cuidadosamente ejecutados por
colectivos durante décadas de financiamiento y libertad sostenidas.

En conclusión.

De surgir como una medida temporal en tiempos económicos turbulentos, el
SNI se ha consolidado como una nefasta institución en México. Se usa de forma
perezosa como indicador de desempeño, como título nobiliario, como
parámetro de decisión, como registro de capacidad, y todavía, como oxígeno
económico de los científicos. Es un salvavidas que se convirtió en un barco, el
barco náufrago de la CyT mexicana.

Un hecho, es que a 31 años de la creación del SNI, México pasó de ser el país
líder de investigación científica en Latinoamérica, a ocupar el cuarto lugar, casi
empujado al quinto por Colombia, en todos los parámetros normalizados por
número de habitantes. Ese patético desempeño de la ciencia en México es
porque el científico mexicano sólo desea permanecer en el SNI. La pérdida de
esta beca implica una pérdida de más del 50 % de su ingreso económico. Para
ello, hace lo que puede y no lo que debe, olvida sus sueños de juventud de
convertirse en un Louis Pasteur, y se vuelve en un burócrata castrado más de la
ideología neoliberal, esa que sí tiene un plan para México: hacer una base de
manufactura, mano de obra barata y basurero de desechos industriales de
compañías extranjeras, aquellas norte americanas que además nos consideran
como su traspatio, diría el finado Sub Marcos.

P.D.: Si usted es un destacado miembro del SNI y está listo para soltarme la
clásica de que sólo soy un güevón frustrado, permítame aclararle que he sido
miembro del SNI desde hace 7 años, empecé en el Nivel C, y ahora soy Nivel
1. Estudié en el extranjero y ahora trabajo en una universidad estatal donde mi
laboratorio está improvisado en un salón de clases [Julian P.C.].
Saludos a tod@s.

Parques eólicos en México: pagos raquíticos, ganancias millonarias

En Europa, empresas destinan hasta 4% a dueños originales de las tierras

En el Istmo de Tehuantepec, los desembolsos no superan el uno por ciento.

Las grandes empresas productoras de energía eólica asentadas en diversas
regiones del país, junto a las mineras que operan en casi una tercera parte del
territorio nacional, son beneficiarias de las leyes y acuerdos promovidos por el
gobierno federal que les garantizan pagos raquíticos a los propietarios originales
de la tierra por ocupar miles de hectáreas donde han quedado instalados sus
parques eólicos.

En el ámbito internacional la remuneración pagada por las empresas
explotadoras de parques eólicos, por concepto de arrendamiento de tierras,
oscila entre 1 y 5 por ciento de los ingresos brutos por venta de energía de una
empresa de esas características. La Asociación Europea de Energía Eólica
señala como estándar que la renta de la tierra representa 3.9 por ciento de los
costos totales de la producción.

El caso contrario se encuentra identificado en México. La caída del
arrendamiento de la tierra es drástica pues se ubica muy por debajo del estándar
internacional, al situarse en porcentajes que van de 0.025 por ciento a 1.53 por
ciento de los ingresos brutos.

La Comisión para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de México, encabezada
por Jaime Martínez Veloz, elaboró un estudio sobre la energía eólica en México
y la perspectiva social sobre el valor de la tierra. Refiere que la implementación
de los parques eólicos en México ha generado el rechazo y la oposición social
por parte de un sector de la población, principalmente del Istmo de
Tehuantepec.

Las organizaciones Grupo Solidario La Venta, La Ventosa Vive, Asamblea de
la Defensa de la Tierra y el Territorio de Juchitán, Consejo de Ancianas y
Ancianos de Rancho Gubiña, Centro de Derechos Humanos Tepeyac y la Unión
de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo, se han inconformado
por el cambio de tenencia de tierra colectiva a privada a través de la firma de
contratos de arrendamiento con las empresas eólicas, los cuales facilitan el
acceso para instalar aerogeneradores que aprovechen el recurso eólico.

Los contratos se realizan en condiciones de desventaja para los propietarios,
porque las empresas se hacen del derecho de posesión de la tierra durante 30
años, con posibilidades de renovarse otros 30, y apropiarse de gran parte de las
ganancias generadas por los parques eólicos, al fijar los montos por el pago de
la renta de cada hectárea arrendada.

Las notables diferencias por el pago de hectárea arrendada se comprueban con
los siguientes casos: en Argentina, el parque eólico Arauco SAPEM obtuvo un
ingreso bruto anual de 11 millones 862 mil dólares en el año 2012. Y pagó por
arrendamiento de la tierra 4 por ciento a sus propietarios originales.

En España, el parque eólico La Noguera obtuvo un ingreso bruto de 10 millones
870 mil euros, y también pagó 4 por ciento por el arrendamiento de la tierra. En Alemania, el parque Hamburg tuvo un ingreso bruto anual de 10 millones 812
mil euros, y pagó también 4 por ciento.

En Francia el parque eólico La Chapelle ganó en términos brutos 7 millones
310 mil euros, pagó por arrendamiento 4 por ciento de esa cantidad. En Reino
Unido el parque eólico Highland (ubicado en Escocia) tuvo un rendimiento
bruto de 7 millones 474 mil euros, y pagó por arrendamiento de la tierra 4 por
ciento del mismo.

En Estados Unidos, el parque Big Blue Wind Farm tuvo un rendimiento bruto
de 7 millones 148 mil dólares, y también pagó el respectivo 4 por ciento.

En México, la empresa española Iberdrola (una de las consentidas por Felipe
Calderón Hinojosa) obtuvo en su parque eólico Bii Nee Stipa ganancia bruta
por 7 millones 148 mil dólares, y pagó por arrendamiento 0.025 por ciento,
equivalente a 23 mil 600 pesos.

Caso contrario, y quizá único en el país, es el del parque eólico La Mata-La
Ventosa, de la empresa francesa Energie Nouvelle, que obtuvo un ingreso bruto
anual de 27 millones 957 mil euros (equivalente a 480 millones de pesos), y
pagó 3.8 por ciento por el valor de la tierra, algo así como 16 millones 300 mil
pesos.

Sobre el particular, el análisis de la instancia federal señala que en México “los
aerogeneradores de las compañías españolas Acciona, Endesa, Preneal,
Iberdrola, Gamesa y Unión Fenosa se han instalado con base en saqueos de
tierras, amenazas, engaños y promesas incumplidas a centenares de indígenas
zapotecas y huaves del Istmo de Tehuantepec.

“Los abusos se generalizan porque 60 por ciento de los ejidatarios de la zona
son analfabetos, situación que aprovechan los inversionistas para cerrar
contratos ventajosos, ya que hacen acuerdos de buena fe, engañando a los
indígenas para firmarlos y posteriormente actuar de manera unilateral pagando
un valor por debajo de lo que ganaría un agricultor por el uso de su tierra para
otras actividades”. [La Jornada. Domingo 27 de octubre de 2013, p. 3.]

Así mismo con 167 euro-generadores inyecta 230,000 voltios a la CFE. La
compañía española Bii HIoxo de gas natural fenosa (GNF) construyó el parque
eólico más grande en el istmo de Tehuantepec en 6,200 hectáreas de tierras
comunales del lugar. Un hecho más de engaño y despojo de tierras a los
campesinos.

Chiapas en el engaño por proyecto de biocombustibles: experiencias de los
productores de piñón (Jatropha curcas) y palma africana.

Como un medio para enfrentar la crisis energética y rural, el gobierno del estado
de Chiapas optó por establecer plantaciones de piñón (Jatropha curcas) y palma
africana para la producción de biodiesel. Los resultados de la investigación que
realizo Jessica Valero Padilla, et al. 2011. indican que los agricultores aceptaron
el proyecto porque deseaban mejorar su condición económica; sin embargo, el
desarrollo de las plantaciones fue muy inferior a lo esperado. Las razones de
este fracaso fueron la inestabilidad institucional, la falta de soporte proveniente
de la investigación científica, la información incompleta ofrecida a los
agricultores sobre requerimientos técnicos y de mercado de las plantaciones y
la entrega parcial y tardía del subsidio prometido. Los productores
descapitalizados no pudieron subsanar estas deficiencias y, en su mayoría,
abandonaron el proyecto. Se concluye que las reformas estructurales han
influido en esta situación y que la producción de biodiesel no será exitosa a
menos que se le respalde con investigación, asesoría y financiamiento
adecuados.

Por tal motivo está más que claro, el objetivo de las reformas neoliberales
encabezadas por los vende Patria, van por todo, quieren despojarnos de las
tierras, recursos naturales. Quieren que seamos peones en nuestra propia tierra
y seguir más esclavizados.

Saludos, el mejor de los abrazos colectivos.
LF Santis Espinosa.

   |   

No comments yet.

Leave a Reply